Un fatídico cuarto período condena al Barça ante un Žalgiris insistente (81-88)

Los azulgranas tenían el partido bajo control hasta el tercer cuarto, pero los 33 puntos encajados en los diez minutos finales sentenciaron a los culés.

El Palau Blaugrana volvía a acoger un partido del Barça de basket dos semanas después, tras tres encuentros consecutivos de los azulgranas fuera de casa. El feudo culé recibía al Žalgiris Kaunas para la disputa de la cuarta jornada de una muy igualada Euroliga. Los de Sekulić llegaban sextos con dos victorias y una derrota, mientras que los de Masiulis, undécimos, presentaban un balance de una victoria y dos derrotas. Para el partido, los blaugranas recuperaban músculo con Tosan Evbuomwan y Josh Nebo, aunque tenían la nueva baja de Minaya.

Para el inicio del choque, Sekulić optó por: Robinson, Punter, Parra, Tyrese Martin y Balcerowski. Por su parte, los kaunenses comenzaron con el siguiente quinteto: Edwards, Lee, Sleva, Valančiūnas y Butkevičius.

El enfrentamiento arrancó con un ritmo frenético y con un Robinson muy inspirado, autor de seis puntos con dos triples en tan solo minuto y medio de juego (6-5). Žalgiris, castigando por mediación del bloqueo directo, se colocó seis puntos arriba para lograr la primera ventaja sustancial del choque. Sekulić rotó al 80% del quinteto inicial en tan solo un minuto y dio entrada, por primera vez en el Palau Blaugrana, a Tosan Evbuomwan y Nebo. Pasado el ecuador del período, los azulgranas no terminaban de encontrar el acierto, pero las sensaciones mejoraron gracias a la firmeza defensiva y a la posibilidad de correr. El choque entró entonces en una fase de toma y daca, con ataques veloces y respuestas inmediatas en ambos aros, sumado a que los dos equipos ya estaban en bonus. En el minuto final del primer cuarto la anotación no cesó, aunque una canasta sobre la bocina de Maodo Lô fijó el +5 para los visitantes (18-23).

El segundo período arrancó de la mejor manera posible para los azulgranas: parcial de 4-0 con Parra como protagonista y una agresividad defensiva, libre de faltas, que permitió al Barça recuperar dos balones de manera consecutiva. Subió la temperatura en la pintura con un apasionante duelo entre Balcerowski y Valančiūnas, en el cual el pívot azulgrana se exhibió con dos tapones y forzando una falta en ataque muy inteligente. Los de Sekulić encontraron el ritmo y crecieron con el paso de los minutos; de hecho, superado el ecuador del cuarto ya habían firmado un parcial de 13-2 que les devolvía el liderazgo en el electrónico mucho tiempo después. Un triple de Martin obligó, ahora sí, a Tomas Masiulis a pedir su primer tiempo muerto del encuentro. El acierto desde la larga distancia (6/11 en triples) dio algo de oxígeno a Žalgiris, aunque sus once pérdidas, frente a las solo tres del Barça, reflejaban el buen momento culé. En el tramo final de la primera mitad la anotación se frenó, si bien Brizuela tuvo en sus manos la última opción para cerrar con broche de oro un gran período local (41-39).

Tras el paso por vestuarios, Robinson abrió el tercer período con una canasta de muchos quilates. El ritmo y la intensidad seguían muy altos, aunque el acierto decayó. La puesta en escena de los de Sekulić tras el descanso fue notable, dando continuidad a sus buenas sensaciones con un parcial de 9-4 que les permitía tener el choque bajo control. A 3:09 para el final del cuarto, y con ambos conjuntos en bonus de nuevo, Balcerowski firmó un 2+1 colosal para afianzar la ventaja local. El Palau, aun sin colgar el cartel de no hay billetes, empujaba a los suyos; y es que este Barça transmite y, cuando a la entrega se le suman buenas sensaciones, el cóctel es perfecto. Pese a que el período fue un punto más espeso y los locales, a pesar de tener la sartén por el mango, no lograban una renta holgada, el tramo final volvió a ser culé. En el último minuto, Brizuela enchufó desde el perímetro y Nebo tiró de músculo en la pintura para sellar un +10 antes de afrontar el cuarto decisivo (65-55).

En el último período, Žalgiris debía quemar sus naves y el aumento de intensidad y agresividad de los lituanos fue exponencial. Los de Masiulis recortaron distancias gracias a un parcial de 4-12 que los colocó a tan solo dos puntos de los culés. Sin embargo, Robinson seguía de dulce y dio oxígeno al Palau con un triple de mucha calidad. Aun así, Edwards y posteriormente Ulanovas, ambos desde la larga distancia, pusieron a Žalgiris por delante en el electrónico mucho tiempo después (72-74). Los nervios hicieron acto de presencia en la cancha; el Barça se veía inmerso en un escenario inesperado. Balcerowski siguió sumando en la pintura y Tosan, tras una gran asistencia de la Mamba Vasca (Brizuela), volvió a tablas el choque. El gran contratiempo para los de Sekulić llegó a 2:48 para la bocina final con la eliminación de Balcerowski por faltas. Restaba muy poco y todo estaba por decidir, pero el tramo final de Žalgiris fue impecable: un parcial demoledor de 14-30 terminó de sentenciar a un Barça que perdió por completo la solidez defensiva. Sin mucho más que destacar y con una versión irreconocible de los locales, el partido bajó el telón en el Palau con una dura derrota azulgrana (81-88).

Una derrota dura e inesperada por cómo se había desarrollado el encuentro, sobre todo tras la solidez mostrada en el segundo y tercer cuarto, períodos en los que el equipo había encajado un total de 32 puntos, contrastando con los 33 concedidos únicamente en los diez minutos finales. La mejor noticia para los azulgranas es que volverán a saltar a la pista en apenas 48 horas frente al Valencia Basket, también en el Palau, una oportunidad inmediata para redimirse ante la afición culé.

Tras el partido, hemos podido charlar con el debutante Tosan Evbuomwan y con el coach Sekulic. Esto nos han comentado los protagonistas:

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Quim Pelfort

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