Un inicio frenético y un primer cuarto de igualdad
El encuentro arrancó con un Barcelona muy activo en defensa, recuperando rápido el balón y sumando con frecuencia. Sin embargo, el Bayern, un equipo acostumbrado a los grandes escenarios como el Palau, comenzó con un nivel notable, siguiendo de cerca a los azulgranas.
El primer cuarto se convirtió en una batalla de golpes donde quedó claro que el partido se definiría por detalles. Los alemanes, bien posicionados en ataque, apenas perdonaban oportunidades, mientras que el Barça presionaba con intensidad sin cometer errores en los primeros intercambios de puntos. En un cuarto muy igualado y lleno de emoción, el Bayern logró irse al frente con un triple en los segundos finales, cerrando el marcador con una leve ventaja (28-30).
El Bayern domina antes del descanso
El segundo cuarto mantuvo la misma tónica de igualdad, con un Barça que encontraba soluciones a través del juego exterior de Metu y el dominio en la pintura de Parra. Aun así, el Bayern continuaba muy concentrado, dificultando los tiros azulgranas y mostrando una gran eficacia en ataque.
El conjunto catalán, siempre a remolque, tenía problemas para romper la solidez del equipo alemán, que no bajaba el ritmo y mostraba una preocupante comodidad en la pista. Peñarroya intentaba ajustar su estrategia para frenar el vendaval ofensivo bávaro, pero el Bayern seguía castigando desde el perímetro con una efectividad letal.
La diferencia llegó a ser de diez puntos antes del descanso, con el Barça atravesando un bache ofensivo. Sin embargo, una reacción en los últimos minutos permitió a los azulgranas acercarse en el marcador tras varios errores del Bayern, desatando la emoción en el Palau. Con el partido abierto, el descanso llegó con una mínima ventaja para los visitantes (55-56).

El Barça reacciona y se pone por delante
El tercer cuarto siguió el mismo guion: un Bayern avisado de que cualquier despiste permitiría al Barça igualar el partido, y unos azulgranas que, con el apoyo del Palau y el liderazgo de Punter, intentaban dar la vuelta al marcador.
La regularidad anotadora de los alemanes mantenía la dificultad para alcanzarlos, pero la actuación destacada de Willy Hernangómez en la pintura dio aire al Barça, permitiéndole cambiar su esquema ofensivo. Con un gran esfuerzo, el equipo de Peñarroya logró ponerse por delante por primera vez en el partido, entrando en la recta final del tercer cuarto con todo por decidir.
El juego se detuvo momentáneamente por una posible lesión de Metu, pieza clave para los azulgranas, lo que silenció al Palau. Sin embargo, el equipo reaccionó con un juego efectivo desde la línea de tres puntos, consolidando su ventaja al cierre del cuarto (77-76).
Final de infarto y una victoria que se escapa en el último instante
El último cuarto comenzó con intensidad. El Barça, con un Peñarroya encendido, hizó reaccionar a su equipo desde la línea de tres anotando tres triples desde larga distancia, enviando un claro mensaje al Bayern: si querían llevarse la victoria, tendrían que darlo todo. La diferencia se amplió a siete puntos, y el Barça, buscando su quinta victoria consecutiva, mostró su mejor versión en el tramo decisivo.
Con un juego ordenado, los azulgranas manejaban los tiempos, administrando posesiones largas y asegurando cada ataque. El Bayern, por su parte, veía cómo el partido se le escapaba y necesitaba un desenlace caótico para tener opciones.
A falta de veinte segundos, el Barça, tras un festival de puntos y triples, perdió parte de su ventaja y quedó un punto abajo tras un inesperado resurgimiento del Bayern. En la última jugada, el equipo alemán defendió con todo, logrando que el Barça agotara el tiempo sin poder anotar. Así, en el último suspiro, la victoria se escurrió de las manos azulgranas, cerrando el encuentro con un ajustado (101-102).



