El FC Barcelona tenía como objetivo lograr la aprobación final de los inversores para financiar el proyecto Espai Barça el 31 de marzo, y según «La Vanguardia», parece que se cumplirá el plazo.
El club ya ha recibido el visto bueno y el compromiso formal de los inversores para aportar los 1.500 millones de euros necesarios para el proyecto, liderado por Goldman Sachs y JP Morgan.
Aunque el modelo de club y la gestión de Laporta no convencían a los futuros acreedores, la perspectiva de ingresos generados por las nuevas instalaciones a largo plazo ha logrado convencerlos y no ha puesto en peligro la financiación.
No obstante, se ha sabido que algunos futuros acreedores no estaban satisfechos con la adjudicación de las obras de remodelación del Camp Nou a la constructora turca Limak por 960 millones de euros, debido a su falta de experiencia en estadios de fútbol de gran envergadura. Esta decisión ha llevado a un aumento en el tipo de interés, que supera ligeramente los 0,25 puntos.

A pesar de la inquietud generada por la situación institucional del club con el «Caso Negreira», la inversión no ha estado en peligro. El dinero se irá aportando según avance el proyecto y se controlará por parte de la consultora inmobiliaria internacional Jones Lang Lasalle en representación de Goldman Sachs.
De los 1.500 millones, 180 millones se utilizarán para amortizar la parte que pagó previamente Goldman Sachs. Esto forma parte del proyecto y del coste total.
En los últimos días se están cerrando los últimos detalles, y desde la junta del Barcelona se ha pedido la posibilidad de renegociar parte del crédito para optar por tipos de interés más bajos después de cinco años.
Según «La Vanguardia», el interés de la financiación ronda el 6% y su duración se extenderá por un máximo de 26 años. Algunos directivos del club catalán han propuesto la posibilidad de refinanciar parte del crédito a partir del quinto y el séptimo año con el objetivo de conseguir tipos de interés más bajos si las condiciones financieras lo permiten.



