Frenkie coge galones.

Después de todo el verano de idas y venidas, estaba situado en la pole para ser la venta más rentable y óptima económicamente (aunque no futbolísticamente) y bajar de un modo u otro la masa salarial. Y si bien, en partidos anteriores también había tenido una gran actuación estando a un nivel alto, ayer expuso su valía y las ganas que tiene de demostrar su calidad y profesionalidad en este Barça.

De Jong fue uno de los más destacados y protagonista del partido del Osasuna- Barcelona y ya no solo por el excelente pase con elegancia y precisión que le dio a Raphinha para certificar la victoria 1-2 , sino por la manera de ofrecerse para recibir el balón y sacarlo desde nuestro campo al campo contrario, tomando las mejores decisiones posibles, presionando a los jugadores del Osasuna, recuperando balones, asistiendo a sus compañeros como en el gol, llegando en muchos momentos al área contraria en segunda línea y convirtiéndose de este modo en aquel pivote que tanto le estamos pidiendo.

Anoche fue un partido exigente y muy aparatoso, de esos que la victoria es algo heroica, como así fue, ya que el Osasuna es un hueso duro de roer, nos quedamos con 10 a la media hora del comienzo del mismo (por la expulsión innecesaria de Lewandoski), yendo perdiendo 1-0 y con un arbitraje pésimo, a esto le añadimos que algunos de sus compañeros no estuvieron ni estarán ya a la altura de jugar con la exigencia que requiere La Liga entre ellos Busquets, muchos factores se alinearon para que no tuviéramos la noche deseada.

Pero Frenkie dio un paso al frente y asumió los galones, echándose al equipo a la espalda y sintiéndose una pieza vital del mismo, siendo crucial en la victoria de anoche, ya no solo por su nivel que lo tiene y mucho (gran decisión la de quedarse), sino por la garra e intensidad que puso y que transmitió al resto de compañeros.

A partir de ahora comienza una nueva era para él, que le ayudara a coger mayor confianza y sentirse importante en este equipo, convirtiéndose en el referente del medio del campo.

Natalia Milán Sánchez

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