El 26 de abril está marcado en rojo en el calendario del barcelonismo. Ese día se juega la Final de la Copa del Rey entre el FC Barcelona y el Real Madrid. Un Clásico con título en juego, y una oportunidad de oro para levantar el primer trofeo importante de la era Hansi Flick, segundo tras la Supercopa de España.
Pero si alguien esperaba celebraciones a lo grande en caso de triunfo, mejor que se lo piense dos veces: el entrenador alemán no quiere fiestas, ni despistes, ni un gramo de distracción.
Nada de celebraciones: el Inter espera
Según ha explicado Roger Torelló en «Mundo Deportivo», en caso de que el Barça levante la Copa, el itinerario postpartido ya está decidido por el propio Flick. Y es claro: nada de celebraciones multitudinarias. Como mucho, una cena de grupo en el hotel de Sevilla, y a descansar.
El motivo es evidente: solo cuatro días después, el Barça jugará en el Estadi Olímpic Lluís Companys la ida de semifinales de la Champions League contra el Inter de Milán. El técnico no quiere que se repita la historia de Dortmund, ni que el equipo se deje llevar.

El enfado de Flick tras el partido ante el Dortmund
El técnico alemán terminó el partido de vuelta de cuartos de Champions en Dortmund muy enfadado, tal como reveló Fernando Polo.
A pesar del buen resultado global, hubo un momento en el que el Borussia marcó un 4-1 (anulado por fuera de juego) que hizo estallar a Flick. La bronca en el vestuario fue importante, y su malestar se mantuvo incluso en la sesión de entrenamiento del día siguiente.
Esa reacción explica su postura actual: no quiere relajaciones, no quiere triunfalismos, no quiere que nadie se desconecte mentalmente. El objetivo de fondo está claro: el Barça quiere volver a reinar en Europa, y Flick sabe que para eso hay que cuidar cada detalle, cada minuto de descanso y cada impulso motivacional.
Preparación total: Liga, Champions… y vestuario
El técnico no se fía ni de los partidos que a priori parecen asequibles. El Barça se mide en casa a Celta y Mallorca, dos rivales teóricamente menores, pero que se están jugando Europa.
Flick insiste en que si se ganan ambos, y el Madrid pincha ante Athletic o Getafe, la Liga podría ponerse más al alcance. Por eso, va a exprimir hasta el último entrenamiento, la última charla y cada estímulo psicológico.
Y precisamente en ese plano psicológico, Flick está siendo muy proactivo: ha ordenado redecorar el vestuario del primer equipo en la Ciutat Esportiva. En sus paredes ahora lucen vinilos con frases motivacionales en inglés, muchas de ellas firmadas por deportistas históricos como Michael Jordan.
El objetivo es claro: reforzar el espíritu competitivo del grupo y fomentar la cultura del esfuerzo.
Sin margen para distracciones
Lo de la cena post Copa, si se gana, no es casual. Forma parte de un plan. Flick no quiere que su equipo caiga en el error de desconectarse tras un título.
Sabe que el mayor reto está en Europa, que la semifinal ante el Inter va a exigir lo mejor del grupo, y que cualquier distracción puede pasar factura. Para él, la Copa del Rey es importante, sí, pero la Champions lo es aún más.
Y por eso ha blindado el foco. Porque sabe que en esta recta final, cada decisión cuenta. Y este Barça de Flick, pase lo que pase en Sevilla, no va a perder el norte.



