Estaba el partido de anoche en la mente de todos y el Barça lo pasó con nota. Tenía el equipo y la afición marcado el 23 de octubre, tercera jornada de la Champions y el Bayern enfrente, bestia negra en Europa de los últimos años y aún en el recuerdo el 8-2, curiosamente con Hansi Flick como entrenador rival.
Montjuic disfrutó como hacía mucho que no se recordaba y por momentos el Barça jugó con el Bayern como un niño con sus juguetes.
El partido se puso de cara muy rápido, Fermín que se coló en la única plaza libre que había en el once, filtró un pase para Raphinha, el jugador de la noche. El brasileño regateó a Neuer y puso el 1-0 en el marcador. Empezaba la fiesta.
Pero el Bayern es mucho Bayern, sus siguientes 15 minutos fueron espectaculares. La velocidad y precisión con el balón hacían inútil la presión del Barça, muy desajustada. Así llegó el 1-1, que no fue 2-1 por centímetros con un gol anulado a Harry Kane gracias al Var.
Cuando se podía presagiar lo peor, él Barça supo resistir y aguantar y poco a poco empezó a tener el balón, a desarrollar su fútbol, a encontrar a Pedri, quién osaría a dudar de él… Lamine daba espectáculo y siempre hacía lo que tocaba con una precisión quirúrgica, ¡17 años!

Así llegó el 2-1, de nuevo asistencia de Fermín para un Robert Lewandowski que metía su gol. Vaya añito y vaya partido se marcó el polaco. Y cuando ya estaban los equipos para irse al vestuario, Casadó, que hace unos meses jugaba en el filial, filtró un pase de 30 metros para Raphinha que esta vez con la derecha la puso imposible para Neuer. 3-1 y primera parte finiquitada.
En el segundo tiempo, Kompany hizo hasta 4 cambios metiendo en el campo entre otros a Musiala pero él Barça ya estaba desatado, Pedri, Lamine, Casadó… triangulaciones mágicas, rápidas y precisas que nos hicieron rememorar y recordar otros tiempos. Y soñar, soñar mucho…
Entre olés llegó el cuarto gol y el Hat Trick del anoche capitán, y menudo capitán, en una contra precisa y una nueva asistencia de Lamime.
Montjuic era una fiesta y por fin el Barça se vengaba de su bestia negra quitándose de un plumazo los fantasmas del pasado.
La armonía entre el equipo y la afición se pudo ver en la celebración final. Estos chavales van muy en serio. El sábado toca el Bernabéu.



