Del infierno al cielo.

El Barsa visitaba El Sadar cómo líder por segunda vez en lo que va de liga. Los de Xavi comandados por el pichichi Robert Lewandowski buscaban una victoria crucial para encarar la segunda parte de una liga muy ajustada donde un punto puede hacer la diferencia.

Con el pitido inicial del árbitro Gil Manzano se inició el partido con un Osasuna encendido, con presión alta, que anunciaba lo que sería el primer tiempo. Un Barça impreciso, que apenas tocaba la pelota, donde no veía con claridad la portería de Osasuna.

Un Sergio Busquets que avisaba desde el primer minuto, que no estaba en el campo, pérdidas de balón que tenía en su poder, pero de manera inexplicable eran oportunidades manifiestas de ataque a portería para los de Jagoba Arrasate, que se movían con total seguridad.

Marcos Alonso, con una presencia casi nula en el centro de la defensa, fue presa de los laterales que disputaban sin menor oposición. Pedri reducido a la mitad de la cancha sin posibilidad de romper una defensa que recuperaba sin mayor esfuerzos balones filtrados o lanzamientos cruzados que caían en sus pies como regalos.

Y la certeza de una primera parte de nerviosismo y confusión, dónde un Robert Lewandowski que impotente cometió una falta innecesaria que le costaría una amarilla y una acción sobre David García con un choque fuerte a la altura del cuello que le costó la segunda amarilla, lo que le mostraba al polaco el camino directo a las duchas por primera vez vestido de azulgrana.

Una primera parte de terror y para el olvido de un Barcelona que busca la cima.

En la segunda parte, el Barça entraba sacudido de una primera parte que se esfumó, sin posibilidades y sin el referente del equipo. Una lluvia de tarjetas amarillas eran el decorado de un partido friccionado.

Pedri tomó el control del equipo y fue el hilo conductor de una milimétrica jugada con Ferran Torres que no le puedo apuntar al arco, pero que el mismo Pedri fue el encargado de terminar lo que empezó para descontar y no perder la cima.

Dembélé con presencias efímeras, de arranques sin mayor peligro, solo tuvo un gran centro que no puedo ser conectado por Jordi Alba para destacar. Un Frenkie de Jong más participativo que en la primera parte, empezó a tener más presencia como conductor junto a Pedri.

Balde la estrella de una Barcelona que, con un opaco juego, logró de manera apabullante defender la banda izquierda, digno de un jugador de años de experiencia, una masía que da sus frutos. Los cambios para refrescar a una Barcelona que se empezaba a quedar sin ideas, pero seguía empujado el coche hasta el final.

Y como un milagro, del banco Raphinha salió para darle de cabeza al Barcelona la punta de la liga Santander. Jugada que para los de Osasuna fue un jarro de agua fría, pero para los de Xavi, una victoria clave para una primera parte de temporada que no les ha perdonado nada.

El F.C. Barcelona cumplió, dónde las ganas de obtener los tres puntos, sin un fútbol vistoso y dominate, le surtió efecto.

María Alejandra.

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