Los de Xavi Pascual, después de tres prórrogas, consiguen el récord de anotación de la competición, y firman su octava victoria consecutiva
El Palau Blaugrana acogió este viernes 19 de diciembre la jornada 17 de la Euroliga. El Barça, que en caso de victoria se situaría colíder de la competición, recibía a un Baskonia necesitado de sumar. Xavi Pascual contaba con una buena noticia y dos malas: la vuelta de Laprovittola y las ausencias de Toko Shengelia y Jan Vesely.
Para el arranque del encuentro, el técnico azulgrana apostó por un quinteto formado por Punter, Satoranský, Hernangómez, Norris y Clyburn. En frente, los vitorianos salieron con Howard, Kurucs, Forrest, Diop y Radzevicius.
El primer cuarto comenzó con dificultades para el Barça, que encajó un parcial adverso de 2-7 en apenas dos minutos, lo que obligó a Pascual a solicitar un tiempo muerto visiblemente molesto. Baskonia, firme y eficaz en el arranque, jugó muy bien sus cartas, sin permitir a los locales imponer su ritmo. Los de Galbiati se mostraban sólidos en defensa y con un Howard inspirado en ataque, lograron ampliar su renta hasta los once puntos. Al Barça le costaba encontrar continuidad y acierto. Hacia el final del cuarto, los azulgranas lograron una ligera reacción, aunque los visitantes mantenían el control. Fue la primera vez, desde la llegada de Pascual, que el equipo encajaba 26 puntos en los primeros diez minutos. Tocaba reaccionar. (17-26).
El segundo periodo arrancó con un recital de Howard, que lideraba la ofensiva visitante y estiraba la ventaja hasta los 14 puntos. En el Barça, la figura más destacada hasta entonces era una sorpresa: Sayon Keita, sólido en defensa y acertado en ataque. Punter mantenía con vida a los locales, firmando 10 de los 16 puntos de su equipo en ese tramo. Poco a poco, los azulgranas fueron ajustando la defensa y encontraron más agresividad en acciones de Parra y Clyburn. Aun así, Baskonia mantenía altísimos porcentajes de acierto y no bajaba el ritmo, completando una primera parte notable. Los del País Vasco, no eran solo Howard, sinó que Cabarrot se sumó a la fiesta del acierto, sumando 12 puntos y un ⅔ desde el perímetro.
El tramo final del segundo cuarto se calentó. El Barça firmó un parcial de 6-0 que obligó a Galbiati a detener el partido a falta de 1:32 para el descanso. La mitad se cerró con un festival de triples: uno impresionante de Howard y dos más, obra de Punter y Laprovittola. El Palau despedía la primera parte con un Baskonia certero, sólido y constante, y un Barça en ascenso. (47-53).
El tercer asalto exigía un paso adelante de los de Xavi Pascual, obligados a prolongar la línea ascendente del tramo final de la primera parte para incomodar a un Baskonia extremadamente compacto. El partido entró en una fase de intercambio constante, con respuestas inmediatas por ambos lados, aunque el colchón visitante seguía siendo amplio. Los vitorianos mantenían la confianza y el acierto en niveles altísimos, pero la reacción azulgrana acabó llegando. También lo hizo una mala noticia: la presunta lesión muscular de Will Clyburn, que dejaba muy tocado al Barça. En un encuentro cada vez más enrarecido, el marcador se apretó hasta situarse en solo cinco puntos de diferencia. Sin embargo, cada vez que los locales parecían acercarse, Baskonia respondía desde el perímetro. En el último minuto del cuarto, la distancia volvió a reducirse y el partido seguía abierto. Aun así, las ausencias de Vesely, Toko Shengelia y, ya entonces, también Clyburn, se hacían notar. El tercer cuarto, largo y espeso, con numerosos parones, faltas y poco ritmo, llegó a su fin con el Barça más cerca, pero con Baskonia aún al mando del luminoso. (70-75).
El último periodo prometía emociones fuertes. El arranque azulgrana fue excelente y un triple de Norris para firmar la igualada encendió a un Palau hambriento. Tras ese impulso local, regresó el acierto vitoriano, que se aferró a una renta de seis puntos. El Barça volvió a recortar distancias con un parcial de 6-2, culminado por un triplazo de Satoranský sobre la bocina de posesión. Dos buenas defensas consecutivas y un triple en transición de la ‘mamba vasca’ permitieron a los azulgranas ponerse, por primera vez en todo el encuentro, por delante en el marcador. Restaban cuatro minutos y medio de máxima tensión.
La ventaja fue efímera y los locales tuvieron que volver a remar en un escenario ya límite. Otro triple del capitán devolvió la esperanza a un Barça decidido a competir hasta el final. Una recuperación de Satoranský y una canasta de Punter colocaron el 94-94 a falta de 40 segundos. Laprovittola dispuso de dos tiros libres para situar a los suyos con tres puntos de margen, lo que llevó a Galbiati a pedir tiempo muerto. Para empatar, a Howard le bastaron dos segundos: sexto triple, pleno de acierto en tiros de campo. En el último ataque, el Barça no encontró el lanzamiento exterior y el duelo se fue a la prórroga en el Palau. (97-97).
Cinco minutos más de infarto en un Palau lleno, que no dejó de alentar a los suyos, protagonistas de un ejercicio de resiliencia extraordinario. Los intercambios en el marcador eran constantes, con respuestas inmediatas en ambos aros, y el partido parecía vivir dentro de una burbuja. El 106-106 lucía en el electrónico cuando restaba apenas un minuto. Punter dispuso de la última posesión, pero su lanzamiento no entró. Con seis segundos en el reloj, Baskonia falló y, en consecuencia, el duelo se fue a una nueva prórroga en el Palau. El desgaste físico y mental, a esas alturas, era brutal. (106-106).
La segunda prórroga arrancó con un triple de Radzevicius que volvió a golpear a los locales. A falta de tres minutos, Baskonia logró una renta de nueve puntos que parecía definitiva. El Barça, con menos acierto y más ausencias, alcanzó el tramo final visiblemente mermado en lo físico y en lo mental. Sin embargo, aún quedaba historia. Y de qué manera. Un descomunal 3+1 de Punter reavivó las esperanzas azulgranas. Los visitantes gestionaban bien cada posesión, pero una falta antideportiva sobre Brizuela volvió a abrir el partido. Punter desató al Palau con cinco puntos consecutivos que igualaron el marcador, aunque un 2+1 de Howard silenció parcialmente a la grada. En estado de gracia, Punter anotó sobre la bocina su punto número 40 y envió el encuentro a la tercera prórroga. (122-122).
La puesta en escena del Barça en la tercera prórroga fue sobresaliente. El equipo se mostró sólido y contundente, empujado por un Palau entregado. En un partido donde pasaba absolutamente de todo, los azulgranas alcanzaron una ventaja de nueve puntos con menos de dos minutos por jugar. A partir de ahí, supieron cerrar el encuentro, anular a los de Galbiati y sellar una victoria increíble, histórica e inolvidable. El ‘MVP’, sin duda alguna fue Kevin Punter, anotando 43 puntos en una noche de ensueño para el estadounidense. Además, el Barça alcanzó los 134 puntos, la anotación más alta de la historia de la Euroliga. Una cosa quedó clara: este Barça, con Xavi Pascual al frente, no se rinde nunca. (134-124).
Tras el triunfo y las más de tres horas de batalla, los de Xavi Pascual se colocan colíderes de la Euroliga y, con menos de 37 horas para recuperarse, recibirán al Joventut en el Palau, en un derbi que promete emociones fuertes.
Ya en el postpartido, pudimos charlar con el técncio del Barça, y Darío Brizuela, que nos hablaron de la calidad del grupo, del orgullo y de como, en situaciones tan complicadas como las de hoy, se supo ser fuerte y reaccionar.



