No está el equipo de Xavi siendo todo lo que se esperaba. Hace ya mucho tiempo que no se detectan los automatismos que empezaron con la llegada del míster y que se han ido viendo a cuenta gotas.
Cada partido le cuesta un mundo a un equipo que tiene en sus filas a jugadores como Gündogan, Pedri, De Jong, Lewandowski, Joao Felix, Cancelo, Araujo, Kounde… y la verdad que esto es difícil de entender.
Dice Xavi que haber ganado Liga y Supercopa puede relajar, pero debería de ser todo lo contrario, se debe querer ganar más. Los grandes equipos, los que se recuerdan, han ganado muchos títulos seguidos; Ligas, Champions, Copas… y nunca dejaron de motivarse por ganar. No hace falta poner ejemplos, aunque a todos se nos viene con nostalgia el mismo a la cabeza.
Es muy relevante que el Barça ha llegado empate o perdiendo 10 de 14 partidos al minuto 75. Y esto deja en evidencia que el equipo no sale enchufado, lo suficientemente motivado o lo que sería peor aún, que no sabe a qué juega y solo es capaz de apretar cuando está por debajo en el marcador a base de coraje, lucha y garra.
Podemos ver esto último como algo positivo si se logra que ese ímpetu del final de los partidos se traslade a todos los 90 minutos. Y es que esta es la única forma en la que hoy en día se puede jugar al fútbol. Intensidad durante todo el encuentro y, evidentemente, sumarle un trabajo táctico que no se está viendo.
Cierto es que las lesiones de jugadores importantes han lastrado el equipo y que casi no se ha podido ver el centro del campo titular. Esto sumado a la falta de calidad arriba (por mucho que duela hay que admitirlo) hace que al equipo le haya costado mucho mostrar su mejor nivel en muchos momentos y de forma continuada.
No le queda otra a Xavi y a su equipo que arreglar esto. Solo con buen fútbol y victorias el equipo irá cogiendo confianza y se silenciará el run run del entorno.
La próxima parada es el Porto en Montjuic, la cita más importante de lo que se lleva de temporada. Momento idóneo para un punto de inflexión e ir recuperando la confianza y de paso dejar certificado el pase a los octavos de Champions antes de que las cosas se compliquen.



