Los 6 motivos por los que el Real Madrid no va a ganar el Clásico

Ya huele a Clásico y se anticipa como la primera prueba real de fuego en esta nueva temporada de Xavi al frente del Futbol Club Barcelona.

Con el Real Madrid líder de la competición y con las dudas que están dejando los últimos encuentros del equipo blaugrana antes de este parón de selecciones, es fácil pensar en la mente del culé que el resultado del próximo 28 de octubre en el Clásico puede no ser tan claro como se anticipaba antes del arranque de la campaña.

Difiero, y por ello voy a exponer a continuación los motivos por los que el Barça sí va a quedarse con los tres puntos en Montjuic:

1. La falta de juego combinativo

Es verdad que el técnico italiano nunca se ha caracterizado, al menos en el conjunto blanco, por desplegar un juego colectivo que hiciese llorar de emoción al mismísimo Pep Guardiola, pero una cosa es eso y otra muy diferente la falta de ideas que está demostrando cuando se ataca en posesión.

Con Luka Modric y Toni Kroos cada vez con menos protagonismo y minutos por déficit de «eneryía”, el equipo ha sido un sinsentido de centros al área (incluso cuando no ha jugado Joselu). Lo más por lo que el club finalmente se salva día tras día es por la calidad individual de tipos como Jude Bellingham, de momento el artífice del liderato.

2. El espíritu competitivo que ha demostrado el Barça

Aunque no es lo que se estile o de lo que se quiera hacer carrera en el Camp Barça, los de Xavi han demostrado esta temporada sacar fuerzas de flaqueza en los peores partidos y remontar o quedarse muy cerca de hacerlo en situaciones en las que años atrás sería impensable. Celta u Oporto son solo algunos ejemplos que demuestran que hay momentos en los que, a pesar de no jugarse como uno quiere, toca apretarse el cinturón y sacar los puntos.

3. Derrota en el derbi

Y no hablo del resultado, sino de la forma de recibirlo. En el choque del Civitas Metropolitano, el Real Madrid cosechó sin duda el peor día en lo que llevamos de temporada, superado en todo momento por un conjunto colchonero con una idea muy clara de juego y defendiendo su área de la manera más cómoda posible. El 3-1 logrado por los jugadores del Cholo Simeone no hace más que aclarar para todos aquellos a los que les encanta ganar en el minuto 95 que ante un rival serio eso no vale. No solo es que se defendiera de forma horrible (recibiendo gol en la primera jugada de cada parte), sino que no sabían cómo actuar con la pelota en los pies, incapaces de encontrar espacios y cuyo único recurso era buscar centros al área como si de un equipo pequeño se tratase.

4. El resultadismo de Ancelotti y de la afición

Cuando el Madrid gana, sea como se sea, se aplaude, pero es que, si es además remontando ante un Almería o en el último suspiro de la noche ante el Unión Berlín, se disfruta mucho más. La gente se marcha contenta a casa porque ha visto una “noche mágica en el Bernabéu”, “el espíritu de Juanito”, o “los huevos de Bellingham”, y el staff técnico y plantilla con la satisfacción de los deberes hechos. Resultadistas de manual.

5. Las lesiones y el poco fondo de armario

Está claro que es un punto que está afectando a ambos lados de la moneda. Pedri, Lewandowski, Frenkie; o Courtois, Militao y Vinicius, son solo algunos de las máximas estrellas que han pasado o siguen en las respectivas enfermerías de ambos conjuntos, y con los que claramente el nivel de los equipos baja, más aún cuando se enfrentan entre ellos, ya que en un remate del polaco o en una atajada del belga pueden estar los puntos del choque.

6. La mala planificación deportiva y la eterna espera a Mbappé

No es nada nuevo, la dirección deportiva del Real Madrid con José Ángel Sánchez y sobre todo Florentino Pérez a la cabeza está hipotecando el club ante una, quien sabe, si futura llegada de Mbappé. Quizá de aquí a unos años, si atteriza el enfant parisino y ganamos cinco Ligas y Champions seguidas, me la envaine y aplauda el ridículo que de momento está haciendo el Madrid en este tema, pero de momento solo cabe criticar que se prevé un año de transición en el que el dorsal 9 se ha quedado huérfano como no había pasado nunca en sus 121 años de historia.

Raul Caracena

Raul Caracena

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